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martes, 8 de diciembre de 2015

La mano engañosa de Dios

   Dios. 
   Muchos tenemos nuestra propia heterodoxia.
   Mi opinión es que existe un Dios dentro de cada uno. Poderoso. Un Diós que nunca nos han ofrecido ver. Ese Dios que nos permite ser humanos, por encima de todo. Quien nos induce a ser nosotros mismos, a querernos, a perdonarnos, a aceptarnos, con toda la gama de colores posibles, asumiendo que no somos perfectos; quien nos ayuda a ser felices, desde dentro, quien goza con nuestro regocijo o quien intenta aminorar nuestro sufrimiento.
   Él Existe dentro, esperando a que le descubramos y le abracemos en total amor.
   El mismo Dios que no interesa a los poderes que reconozcamos. Si viviéramos todos en perfecta comunión con este Dios mío, al que intento seguir conociendo, el mundo no sería manipulable. Los dejaríamos sin recursos.
    Se dieron cuenta, aquellos a los que colocamos a la puerta de nuestros graneros. Fueron listos. Analizaron y llegaron a la conclusión de que la mejor guerra ganada es aquella que se emplaza dentro. Derrumbando a este Dios.
    "Ellos" nos aportarían el alimento necesario para darle entidad a otro Dios más interesante.

    Me gusta la historia, es el gran hermano fabuloso que se esconde en los libros.
    Al principio los humanos fueron reconociendo la magnificencia de la naturaleza, conviviendo en la perfecta dualidad entre generosidad y dificultad. Supieron, nuestros ancestros, ver más allá de ellos mismos y sentirse pequeños ante tanta grandiosidad. El ser humano, por inercia, necesita esa grandiosidad, como camino para aunar a la tribu, como perfecto puente; todos alrededor del fuego adorando lo mismo.  Es eficaz.
   Fuimos desprogresando, casi diría yo eso. Porque pienso que jamás debió Dios utilizar su aguja mágica.
     Digo esto señalando a otro Dios, este reside fuera de nosotros, no como entidad divina, más bien como visitante interesado, a nuestro planeta interesante. No lo digo yo, lo dice la Biblia, lo dice la mitología.
   ¿De verdad no nos planteamos por qué surge la mitología en muchas culturas? ¿De verdad que no nos planteamos que mucho de lo que transmite la Biblia, lo transmiten otras muchas culturas, apuntando las mismas épocas? Lo dice la Biblia, no yo.
  Nos crea Dios a imagen y semejanza. venido del cielo…
 
  Retomo.
  Es curioso, pero no todo el mundo sabe que las tres religiones principales proceden del mismo árbol, de Abraham; que el ser cristiano judío o musulmán, nos agrupa en un solo personaje, en una sola autoridad discursiva.
    Eso fue Abraham, una autoridad discursiva de entre tantas otras que han ido transmitiendo, llamémoslo instrucciones religiosas, pero que realmente son una sucesión de ortodoxias, en un constante insistir en precuelas construidas sobre heterodoxias hasta dar lugar al tronco común, de donde nacen el judaísmo, cristianismo e Islam, para seguir el mismo protocolo hasta establecerse, tal como hoy están constituidas, la entidad de cada religión.
   Pero es más cercano llamarlas instrucciones cambiantes y progresivas, según la cultura, el momento, la ciencia, la sabiduría, las necesidades, en fin, el contexto histórico del momento en el que fueron aconteciendo. 
   Eso es la religión en sí, no hay más. Los creyentes, como lo era mi madre, son personas adheridas al progresivo argumento de autoridades discursivas, una tras otra, hasta llegar a nuestros días. Un argumento en constante evolución, según el interés y la naturaleza del pueblo.
  ¿Por qué el musulmán no debe comer cerdo? Quizás porque Mahoma lo consideró perfecto en ese momento puntual, por enfermedad del animal o falta de recursos.
    ¿Por qué las fechas de las fiestas cristianas coinciden con las paganas? Porque las minimiza y las condena al olvido.
    ¿Por qué más vírgenes que la virgen María?  Si era la única, si era la Reina del Cielo, qué curioso, del cielo. Y después el mundo se llena de vírgenes, quizás para asemejarse a los creencias paganas y así introducir lo mismo pero bajo la tutela del cristianismo.
    ¿Por qué se obvia que Jesús son al menos cinco personas distintas? Está constatado, no lo digo yo. Y es obvio, fueron personas honestas a lo largo de la historia, que la autoridad discursiva (perdonar que me reitere pero es como se les llama) del momento decidió aunar a todos en un solo Jesús, porque era interesante.
    ¿Por qué Constantino, que era arriano, se declaró cristiano, dirigiendo el Concilio de Nicea, así de golpe? No sería que cambió porque la religión cristiana era emergente e interesaba más que la religión propia.
    Da igual matices cuando de poder se trata.
   El hacernos preguntas sería interminables, una tras otra.
   Pero ¿por qué las instrucciones cambian? ¿por qué los hombres han ido modificando la llamada palabra de Dios?
       La religión es un proceso que toma carácter de dogma. No es un planteamiento lúcido, se basa en la fe, y la fe es confianza, ¿confianza en quienes? En los macabeos a quienes se les adjudica el antiguo testamento que sanciona el papa Dámaso I, incluyendo los Deuterocanónicos, siete libros que tanto judíos como protestantes impugnan por no considerarlos ajustados a verdad, y 27 más llamados nuevo testamento. Esto ocurre en el año 382 de nuestra era.
    Los cristianos se aferran a ello y a las decisiones tomadas por los hombres en diferentes y sucesivos concilios, donde se da forma al cristianismo tal como hoy se asume.
    Si somos capaces de analizar esto con perspectiva, se traduce y ajusta que el cristiano basa su religión en la fe ciega, depositada en las autoridades discursivas, sucesivas, a través del tiempo, que siempre han sido personas, humanas, como todos. Nada divino en   la progresión del cristianismo.
  Personas creyentes, individuos entregados a lo escrito donde interfiere una concatenación de circunstancias, criterios, intereses recogidos y transmitidos por una autoridad, esa que ahora llamamos Vaticano. Siempre han sido personas retransmitiendo. Y como personas, pueden llegar a incurrir en toda clase de actitudes: errores, ambiciones, intereses, manipulaciones.
    ¿Qué es el Vaticano? Son los representantes del cristianismo.
En su haber, tanto que decir, por apuntar alguna cosilla: la instigación a las guerras santas, las cruzadas, comenzando el papa Urbano II, refrendándose en la frase de la biblia: renuncia a ti mismo, coge tu cruz y sígueme. Suficiente. Bajo este precepto se luchó contra todo aquel que no fuese cristiano, aliviando al pecador, concediéndoseles indulgencia a aquellos que se hicieran asesinos en nombre de Dios. Uno de los ejemplos más dramáticos, el genocidio de los cataros, que después de varios siglos intentando su desaparición, el papa Inocencio VI (nombre poco ajustado a su actitud) mandó matar a niños, mujeres, hombres, hasta acabar definitivamente con todos y adueñarse de su patrimonio. Eran los parabienes de los genocidios. También fue el Vaticano coautor de la eliminación de los Templarios, que mantuvo a Jacques de Molay, último gran maestre, siete años bajo tremendas torturas, inimaginables, obteniendo pingües resultados. La Santa Inquisición, no hay palabras, erigiéndose en contra de todo aquel que no fuese cristiano, claro que esto no sorprende, pero en contra también de los homosexuales, cuántos muertos en su nombre, y en contra de toda aquella mujer que se erigiera importante. ¿A cuántas mujeres principales no mató la inquisición por ser simplemente inteligentes? Claro que ya lo dijo la Biblia, que la mujer debía Someterse al hombre.
  Cada uno que llegue a sus propias conclusiones.
  Sería interminable nombrar cada vez que el vaticano se ha visto envuelto en guerras, genocidios, asesinatos, y manipulaciones  sobre aquellos que se opusieran a su poder. Sería interminable escarbar para hacer la lista completa de hasta donde pueden hoy estar implicados en los desmanes de esta sociedad nuestra, por ejemplo, se me viene a la cabeza la muerte de Juan Pablo I, o la manera con que se trata el tema del preservativo, o la homosexualidad, o el hambre en el mundo, las guerras, las armas…
     Pero no importa, ahora imponen una nueva estrategia que se llama Francisco.
   Ay, si ya nos conocemos…
   ¿Cuánto se trama en nombre de Dios? Me da igual cómo se le llame.
   ¿Cuánto lo aprovechan los poderosos para manejar a los hombres?   
    Concluyo, reiterándome, el peor asesinato posible, es el que la religión intentan ejecutar dentro de nosotros mismos, aniquilando a nuestro Dios interior y erigiéndose manejadores de aquellos a los que son capaces de acceder.

   Los poderosos pretenden que sigamos obviando a nuestro Dios íntimo.
  
   Y yo me reitero, qué hubiese sido del mundo si este Dios, de dentro nuestro, hubiese sido poderoso desde el principio. Aunando los preceptos de ese Jesús honesto, que tanto han utilizado, y que hubiese fructificado junto a la lucidez, la solidaridad y la empatía, queriendo al otro como a nosotros mismos.
   ¿Cómo hubiera sido el mundo?