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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Vive

En la metamorfosis de la caracola
se esconde el murmullo de la providencia,
abrigada con las batientes crestas
de la orillada mar, frente al blanco perpetúo.

Agudiza el silencio que siempre dice cosas…

Entre muros de cedro se extenúa casi toda la tarde.
El zumbido de la abeja sucumbe sin miel
sobre los espectáculos y en las fraguas.
El debate te inclina sobre tu peor costado,
acrecentando el flujo de la presión que sufre.

Sé caracola sobre el heno alquimista
que se presta exigente
y no quiere saber de amores neutros.
Sé sueño de una ola,
sube los laberintos de escalones locuaces.
Vive, y duerme, el aliento, entre los libros todos,
y seduce al sonido de tu puntual campanario.
Vive…

Sobre tus verdes destellos, hojas al viento verdes,
bajo la lluvia rota, ruega, te secuestre la brizna
que se prende en los labios
y fructifica en todas las atmósferas,
incluso en la mañana que se traviste noche.  

Vive..., que el mundo es un segundo
y olvida que ruge la tormenta…,
hasta que no te sujete las manos
y te cale los huesos.  

Vive el sueño en la noche,

o quizás cuando amanezca…