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miércoles, 21 de septiembre de 2016

PACO ALAYA "VERSOS DE PASION" "VERSOS APASIONA2"

El poema surge de la necesidad de desahogo y la tenencia.
El fandango del alma de la gente del pueblo.
La guitarra resuena desde los centros de sus cantares de arena y ola revuelta, y  de todo junto emerge el poema de Paco Ayala

Suena a cante hondo, a cuerdas conmovidas por manos diestras, a cantares en la boca de aquel que alguna vez ha enloquecido de amor en sus costuras, y entonces el poema se hace fácil al papel y te cala los huesos, como la nieve cuando cae en el Mulhacen y golpea, una ves desleída, su agua disoluta los canales de la esa Alhambra maravillosa que vio nacer al poeta.

Mucha morería… herencia de lo antiguo.., tonos árabes donde se mece el poesía en este poemario VERSOS aPASIONa2.  ilustrando el amor, el dolor, la reivindicación fluye y salpica y desgrana frases.
Como fondo de su íntima forma suena la guitarra, sin existir siquiera, la música persiste en el entre-sílabas de este poemario. Sones al viento de la escritura que te embauca y es cuando la lectura se hace canto, y el canto yace en lo escrito…

El poeta se enamora y se deja rociar como la lluvia en la primavera amarilla de sus adentros, y el papel se humedece con su dolor, con su ansia y su necesidad de cantar amores no correspondidos o deseos desmesurados que no soporta mantener en su corazón a oscuras, y entonces los pinta de colores sobre un lienzo en blanco y le adorna la cara, con la belleza de una mujer, sus formas y su boca resaltando sobre la pétrea blancura de una hoja.
 El poeta le pinta el rabillo del ojo, la maquilla a su antojo, le decora los labios de rojo carmín hasta que la hace suya y se enamora a su capricho y a su deriva.

No hay sentires en el mundo más importantes que la boca frambuesa de una mujer, cuando le reclama a gritos silenciosos y a miradas intensas, el beso que imagina ansioso en su boca, el poeta, que observa, y es cuando sobre su etéreo cuaderno de maravillas, ya le está haciendo un poema, por inercia, sin pensarlo, el poema fluye ante la belleza de la sonrisa que lo mira, y él se enerva en el juego de la naturaleza impuesto por los siglos.

No hay nada más hermoso que la coherencia, la lógica, y la reivindicación de los dolores del mundo, y el poeta lo plasma con un grito romántico y generoso, con los recuerdos de amores fraternales presentes también en su diario.
Para volver cien mil veces a inspirarse en la belleza impoluta que le propone el alma de una mujer, alma intocable más que para amarla, o tanto como eso,
en la constante elucubración del amor consumado, presente en el aire que lo envuelve, como si sus musas siempre pretendieran hacerles el amor.

Regodearse en la caricia, la mirada, plasmado el gesto en su lírica de animal hambriento ante la esencia femenina, pero siempre desde la perspectiva del infinito respeto y la adoración, como un cántico, una peregrinación hacia la mujer, donde le autor se reafirma continuamente.

Se enamora en una constante búsqueda del sentimiento, ese que le hace sentir vivo, y es entonces cuando no se sabe si es hombre, poema, fandago o guitarra, sin dejar de vibrar ni un solo instante.

Así es como yo veo a PACO AYALA