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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Premedito

Transitar…
Tus señales me atrapan, seducen mis tules, me someten,
y no sé lo que soy bajo tus ojos,
como si tu mirar fuese la trampa de una luna primera
en un mundo navegante a oscuras de las olas.

Nada más asolador, más rojo a la sombra del deseo
cuando hace frío, o el calor aprieta demasiado
y el respirar me cuesta insoportable, y me hace otra,
me desnuda de mí hasta los goznes de los huesos,
me descalza y me cubre de tu acariciar tibio.

Vagar…
 Ir… y venir…, quedarte ocioso en un segundo,
sublime hambre de cerezas sin más recurso
otro que tu ondular sobre mi piel
que tiembla hasta desordenar la alineación
que dispone e identifica todas las demencias 
ocultas en el rimar del verso y las codicias.

Dar sueños al hambre, dándonos todo igual…
qué más da que se rompa el cielo en mil bocados
mientras nuestros dientes se muestren satisfechos. 

Recorrer…
con sed de cientos de tertulias, con agua de mil lluvias,
con manantiales rotos esparcidos a besos
en desmesurado desorden y hojarasca.  

Cruzar…, atravesar…,
que tus dedos de obra arquitecturen
todos las aceras que yo sea capaz de ofrecerte
al alcance de tu mirada de animal
cuando nos arribe la codicia.

Venir…, volver…, seguir…,  
sentirnos locos al íntimo roce  
susurros…, hojas a la tempestad de la cama …
Soñando que repicaran las campanas
en todas las iglesias del mundo.

Recorrer…, Explorar…
los pasos de los pasos, sobre ellos,
para volver al inicio y que no acabe nunca,
dando la vuelta al envés que mira dentro,
que desbarata el gozar de todas las costuras
y nos labra los afanes, el para siempre en tu boca
aunque solamente nos dure un segundo.

Transitar el fondo angosto de la estatua que late viva
en medio del mutismo más irremediable.
Mientras…, mientras solamente premedito.