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lunes, 26 de septiembre de 2016

Poeta

Los puntos cardinales se deshacen llorando,
empujando la barca de tu último tránsito.

Unos lucen cromadas palabras a su espalda,
demarcadas al verbo de la tortuosa sangre.
Era dolor en carnes de hombre y su justicia
Años que volvieron destrozando tus huesos...

En otras latitudes se atesoró el recuerdo
del agua y de sus hojas…
El beso atrapado en el cálido secuestrarte
del sur y sus caprichos. Alguna vez el norte,
muchas el norte, muchas, te decoró cobijos
y amores florecientes,
construyendo jardín sobre heridas
y sueños inservibles, cuando la piel hermosa
de una mujer amante, te hizo olvidar
la tremenda maldad que se inocula
en el trayecto de todos los planetas.

Hoy tu barco es de humo.

El poema será tu rúbrica, tus palabras incendiarias
harán de combustible.
Este sentir de aquellos que amamos tus poemas,
servirá de llovizna para inventarte el mar,
y empujaremos ciertos la nave hasta la orilla,
esa con paz y pan, amigo,
las olas que soñaste en la deriva de tu amago final.