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lunes, 25 de abril de 2016

La insensata orbe en que vivimos
se desborda entera por sus arterias.
El mundo quiere sangre!!!

Se deshilvana como una prenda vieja,
se desangra, casi difunta,
el hígado se muestra metastásico
el corazón se le para,
le cortamos el pulso a navajazos,
no hay amaneceres que la salven
ni beso que le cure las heridas.

Todos vamos muriendo en cada instante,
tres instantes son muchos,
y nadie cambia nada,
el plástico al contenedor amarillo
y todos estamos de acuerdo,
encorsetando mundos a distancia,
y amistades que no son más que humo.

El insostenible gris de heno sintético
no podrá aguantar los envites
que el ser humano le provoca
en cada giro para exprimir el cuerpo   
que se ahoga en el intento loco
de sobrevivirse a sí mismo.

El movimiento absurdo de los goznes
nos arrastra al desastre financiero,
y no nos damos cuenta de que el suelo se hace otro,
que el cielo es basurero de estrellas ensuciadas,
que la tierra es reguero de estiércol en sus ojos,
que su cobertura se arruga sin remedio,
que los árboles no dejan de pedir auxilio,
y el mar es cada vez más endiablado
perdiendo su encanto azul
en un espacio que se convierte en negro
de raíces profundas y sarcásticas,
donde las caracolas se pierden a la vista.

El insensato mundo en que vivimos,
nos hará pagar un alto precio
en la mirada austera de aquellos que nazcan
cuando todo sea una pura catástrofe
y al final no sea más que dinero
la causa de la muerte.