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domingo, 12 de julio de 2015

Solamente míos... -*

Voy volcando mis telas sobre el piso
mientras tiro de mis hilos y los embrollo
casi con rabia, desbarato mis trabajos a medias.

Despojo las lanas de las agujas de punto
y todo junto lo revuelvo por el suelo…

Vacío las cajitas y los cajones
y lo amontono todo, ya nada me sirve.

Paseo por encima de los despojos,
con una sensación de cierto alivio
desestimo los trozos de tela de colores.
Los cientos de papeles los rompo en mil pedazos.
Aunque los libros del colegio
los cuadernos de mis hijos con letras por empezar
esos duelen, tanto que desgarran
sus crecer, sus llantos, sus risas
sus rincones que se guarecen
entre las páginas de los cuentos.
Sus trabajos para el día de la madre, y sus compromisos
sus autoestimas, sus ilusiones
volcadas sobre una simple hoja de papel,
tanto y nada a la vez, tanto y nada…
Y todo junto se convierte en montones de cosas
que se llevan mi vida al contenedor
como un letanía, como la vida cuando la banca gana.

Necesito aire y sobreseimiento por todo lo tirado
en el convencimiento de la seguridad
que el desaparecer todo esto es lo más lógico

Y entonces preparo una caja grande
con toda esa ropita de bebé,
y el juguete que hacia las maravillas en su cuna.   

Y casi como no sobrevivo, hago recuento y me quedo
me quedo con sus sonrisas, yo me quedo
con esas caritas de curiosidad,
me quedo con el abrazo nocturno,
con su pedir cuentos sobre cuentos
en la oscuridad agradable de su habitación,
con el consejo sincero mientras me escuchaban
con la pregunta imprevisible mientras nos reíamos
con la ternura y la inocencia
con ese amor en palabras mayúsculas
con el verme una diosa y hacerme sentir una diosa
en los momentos en los que necesitaba
asidero y retaguardia.

Me quedo con el disfrute de sus manos en mi pelo
con esa sensación de que era para siempre
cuando el para siempre no es más que un espejismo.

Me quedo con sus bocas en mi pecho
en el momento en que mi vida era sus vidas
y mi alimento era el único cordón umbilical
 para deshacerme de la sensación
de que eran solamente míos.

Me quedo con sus besos en mi cara,
con mis besos en sus caritas de niño,
con su piel suave y mis manos
acariciando el mejor de los regalos...

Hoy, hoy he vaciado los cajones con prisa
como si el tiempo no me diera el suficiente tiempo.

Que si por lo que sea voy a destiempo,
solamente me faltarán por recoger
mis poemas y la música…