Google+ Followers

jueves, 18 de junio de 2015

El rumor que queda en la sombras… -

He revuelto los pinceles,
con rabia, hasta acariciarlos;
ahora que lo pienso, igual no llegué
ni siquiera a tocarlos…

He mezclado colores, pátinas, acuarelas
y esos botecitos de pintura
de crear flores y árboles
botecitos de pintura de donde salía la vida
de una manera maravillosa.
De donde los perfiles del verde emergían
como magia, con el aroma a manos tiernas
con los tonos de la felicidad hecha pétalos
y hierbecilla del campo
que cuando los miras vuelas como un pájaro
vuelas por encima del cielo
que se siente cuando los miras
cuando los miras.

He revuelto los pinceles con la mezcla
seguramente fue así, como un impulso
o igual los dejé justo como estaban
para que el entorno no se diera cuenta
como si todo estuviera en su sitio
como antes, como siempre.

Pero el montón de  páginas con palabras
esas las apreté contra mi pecho
contra mi pecho;
y los recuerdos, los que duelen
también, con el sabor a granizada de limón
 y a helado de fresa y nata
con un puñadito de jazmines
y una mariposa, de esas que se ponen en el pelo
entonces todo junto…

todo junto lo he plasmado a brochazos
sobre el lienzo oscuro que me queda
que me quema, que me ahoga, que me maneja
y que hace de mi locura la estela
el sabor, el color y el nombre.

Cuando despierto y desaparecen,
cuando los sentimientos te ensalzan y desaparecen
cuando todo va desapareciendo
de la vida, entonces, queda la amalgama
de todo junto en la pintura abstracta
que voy dibujando sin querer:
la esencia, el rumor que queda en la sombras…

martes, 16 de junio de 2015

Hasta la última flor… -

marionetas dormidas por cualquier lado
desvencijadas; mi alma las mira rota.

Ausente en el entorno, todo y nada alrededor.

Me restriego los ojos y vuelvo a mirar
como si eso fuese a cambiar algo
vuelvo a mirarlo todo, buscando un no sé qué…
Hago una foto fija; y nada al alrededor
mientras todo me ahoga.

Todo es Nada ahora, tan aplastantemente.

No hubo despedidas,  y no encuentro los besos
no están, aunque me tiento
y me arrastro los dedos por mi cara
y concluyo: no hay besos
ya no hay besos, ni palabras, ni consejos
ni su abrazo de amor ni ese darme su vida entera
ni su mano cálida apretando la mía
con aquella sensación de que era para siempre.

Mi alma las mira rota en un mundo completo
donde la nada existe tan insoportablemente
mientras hundo mis manos entre sus hilos de colores
como refugio, buscando pedacitos de ella
pedacitos para componerme y justificarme.

El ayer ha desaparecido entre sus telas,
el hoy se encara como un guerrero
que quiere aunar la desventaja
con la daga que blande
el desconsuelo de mi ánimo.

Jirones esparcidos, trozos, pedazos
y una calma tensa que espesa el aire
que no hay…,
que si no quiero no respiro
y si no respiro sólo me salva un beso.

Así luce, como si todas las marionetas del mundo
se hubiesen dormido al mismo tiempo;
asfixiadas, heridas, mutiladas, enfermas, ciegas, sordas.
Ausentes.
Ausentes.
Ausente  sin su voz y sin su risa
y ese halo que convertía todo
en un espacio diferente, vivo.

Que desaparezca, que las flores se marchiten
que el edificio se hunda
que los cimientos engullan hasta las ventanas más altas
que todo sea nada de una vez
y que se lleve el peso de su ausencia
que se lo lleve de pronto
con un golpe de viento

que la nada sea nada
que el todo nada duele.

Que arranque hasta la última flor…



domingo, 14 de junio de 2015

...esa sensación de que nada importa -


Pinceles, brochas, sangre
pintura, ira, besos, sudor y lágrimas.

Una paleta de pintor
y una vida sobre ella de colores
de sombras, de sonrisas
en caminos que continúan su rumbo.

Una noria de feria que no para de girar
como un sueño que se repite cada mañana
que, a veces, muchas veces
sabe a pesadilla y hasta a infierno
en algunos momentos difíciles
cuando la luz entra por mi ventana, sin permiso.

Pinceles frente a un puñado de lienzos
apilados, un montón de material
como un fosa…
Pinceles revolcándose en el presente
obviando el alma, pinceles que pintan lo que quieren
con la predisposición de lo establecido.

Voy a romper de un golpe mi estatura
mi forma, mi sistema
y todas las pátinas que se acumulan
porque pretenden, sin piedad,
pintarme absurdo el nuevo día.

Quisiera romper mi espacio con palabras
si el daño no me hiciera prisionera
y borrar lo pintado con coraje
para plasmar la primavera infinita
de tus arropes abrigándome
y de cortinas tus besos, y los míos
en tus labios, apretando mi mano.

Sin más mundo que ese...,
que el problema es que lo demás sobra
el entorno me aprieta demasiado.

Pero el destino va por su cuenta...
y entonces, frente a lo establecido,
me bebo una triste cerveza que sabe a avena y trigo
y me lleno de campo…, de aire…
y de esa sensación de que nada importa…,
aunque el liquido redentor me sabe a poco
cuando pienso que mañana
volverá la triste amanecida
con esa luz que me revienta los ojos…

viernes, 12 de junio de 2015

Amapolas en medio del verde -*

Qué pena, qué penita; si eras valiente…

Si eras la mujer más guapa del mundo
por dentro y por fuera.

Si el amor te lo regalaban a pedazos
y con ese amor te hacías un ramito de jazmines
para decorar tu pelo, a base de sonrisas.
Sin embargo te despojaste de todos
entregándote en la ceguera de un amor cualquiera...
de promesas de hielo que el propio calor deshizo
a primeros de cambio, como una mentira...

Si tus formas tenían la plasticidad
del movimiento de las flores
si tus ojos eran aroma del campo
romero, y jara
amapolas en medio del verde.

Qué pena, qué penita
regalaste tu vida como quien entrega un cuadro;
cuatro esquinas sin salida
y el contenido plasmado, fijado para siempre.
Como quien entrega un cuadro
cuatro esquinas sin salida
y una vida cuadrada sin retorno
con castillos sin suelos y sueños sin cielos
y estrellas apagadas
que con besos, tus cariños, encendías a ratos…

Con amores arrancados 
a las páginas de sus libros
haciendo el amor con poemas
con palabras, con espejismos
donde siempre se ocultaba su nombre
como recurso de supervivencia.

Si eras valiente;
debiste romper el lienzo y volar
como una cometa, libre
con jirones hechos de telas de todos los colores
respirando el aire de la calle
y pisando fuerte con esa luz tuya.

Qué penita, qué pena,
que mi vida daría, sin pensarlo,
sin dudarlo un segundo,
por cambiar de un plumazo tu historia,
qué diablos importa el resto...

Aire de la calle…,
aire que hubiese movido tu pelo al ritmo de ese alma tuya
grande, grande, como el aura con que te vestías
cada vez que la lluvia mojaba tus ojos.









Solamente un beso... -

Vacía, como una vasija rota
sin su motivo, sin un porqué,
inservible.

Sin tu vida, sin vida, vacía…

Silencio, como un teatro
donde nada se representa
como un camino que ya no va
por el que jamás pasearemos
ya no…, no existe el camino.

Sola, y mi instinto solo
y mis manos solas
y mis brazos solos
mientras en el armario tu ropita
y la cuna absurda me recuerdan que ya nos estás
que nunca estuviste.

Vacía y sola, y el mundo
que sigue su curso mientras me ahoga el dolor.

El mundo debe ser sordo.
Sordo, egoísta, ajeno, caprichoso, rudo;
no le llegan mis  lamentos ni tus adioses
ni tus manos tendidas hacia las mías.

El mundo deber ser ciego
si no es consciente de nuestra tormenta…

Me araño la piel, esa que nos separaba
me rasgo el alma en el intento de tocar tu nido
me palpo mis zonas en la desesperación
me rasgo las telas, hago jirones de mis vestidos
y rompo el entorno con mis besos
arrojándolos al cielo, esperando que rocen tu cara
que al menos uno roce tu cara
tu carita, mi niño, solamente un beso…



martes, 2 de junio de 2015

Tesitura -

He muerto tantas veces
que ya no me quedan rastros de la muerte
o igual la muerte misma me disfraza.

He muerto tantas veces
que sólo siento las heridas que me causa,
más con la muerte misma me he reconciliado
para salir airosa y seguir sintiendo vida
que aunque viva, vuelvo a morirme
sin darme cuenta ya.

Y en esta tesitura me mantengo
me solivianto para dormirme luego
y esperar que al despertar me quede aún aliento
de tener la vida suficiente para seguir muriendo.