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sábado, 25 de abril de 2015

Sólo ella sabe cómo hacerlo -

El hada de la mañana otra vez me ha despeinado
iluminada con su impecable traje negro…

Otra vez ha venido hasta mi cama
y sin previa nana ni encanto alguno
ha mezclado sus dedos en mi pelo, enmarañando…

Otra vez, como cada día del resto de mi vida,
me ha despertado sin una palabra siquiera
ni un susurro, sólo ella sabe cómo hacerlo.

Sentí en la noche el abrigo,
pero al mover sigilosa su vestido
me refugié en el frío del calor pegajoso
cuando ya nada es cálido.

Sentí besos, abrazos, y apagones
con el intento de cubrir la luz del día,
mientras tu voz, mi vida,
se arrimaba cada vez más
para calmar mi angustia:
esta sensación devastadora.
O cómo quiera que se llame,
qué más da, si sólo es un calificativo.

Tan increíblemente pegajoso es su tacto,
su envoltura, que me quedo atrapada
en la cuadratura que me propone
el círculo vicioso de mi cama…
Y entonces no existe nada interesante si me levanto
y pruebo, si  el suelo vuelve a sostenerme
o es verdad lo que me grita en silencio al oído:

que el mundo ni siquiera exist
 e.