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sábado, 21 de marzo de 2015

Qué penita la vida… --*

Qué penita la vida,
se disipó, como agua, madre, como agua…
mientras dormía…,
por los engañosos espacios que se fraguan,
mientras dormía…,
mientras se quedaban las palabras
muchas, en mis labios,
muriéndose en el Siempre.
Tristes, todas, esas que ya no nos diremos nunca.

Qué penita la vida,
cuánto amor se ha quedado prendido
en las fauces del tiempo,
agobiándome el alma
como espuma de angustia
mientras ya nadie me querrá como tú,
nadie me mirará como lo hacías tú,
con ese ansia,
con esa generosidad con la que me mirabas…

Qué penita la vida,
como agua, madre, como agua,
se fue como agua…

Y por los caminos los besos descarriados,
los voy imaginando, desparramados todos,
solos y perdidos, como agua que se va…, como agua.
Que de tus labios cándidos y tiernos
ya no surgirán, solamente el sabor
que me inunda la cara,
Y yo me quedo huérfana de tu alimento…,
de ese alimento tuyo,
y es que en tu aliento iban todos los besos…

Árido, el jardín de mis encuentros,
árido, como un desierto,
como una sombra,
árido mi corazón, que, a pedazos de trocitos de besos,
se desencuentra, echándote de menos…

Qué penita la vida…, madre,
qué penita...