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lunes, 30 de marzo de 2015

Libertad, una mentira alucinante que nos mantiene cuerdos en la locura de vivir -

Hoy que tengo el corazón atado a esta guerra mía
y en mi esquina oscura
miro al mundo desde mi ventana,
todo sigue igual, como una película antigua:
el color del cielo, las sombras, las risas,
los paseantes ajenos e idénticos
los paseantes todos distintos e iguales
y siguen por la avenida caminando
como si la vida no los traicionara.

Hoy que desde mis oscuridades
literalmente me hundo,
envidio a todo aquel
que no sabe que no es libre
y que la libertad nunca existió
que no es más que una quimera triste.

Un mentira alucinante que nos mantiene
cuerdos en la locura de vivir
mientras mis ojos ávidos
de resquicios aclaratorios se revuelven.
Nunca fui libre
nunca fuimos libres
nunca lo fuimos…
cuando en esta libertad encubierta
primaba la decisión predispuesta.

Seguimos patrones absurdos
que nos encorsetan a las circunstancias previas.

Y si con buena vista,
observas la evidencia,
entonces estás condenada.

Libertad, bonito proyecto,
un propósito invadido y ofuscado
cuando el alma pone rejas a la actuación
cuando la mente condiciona a la razón
y la razón se cansa de vigilar
para que la libertad no desaparezca,

Encadenada a una elíptica continuada y eterna
como una cadena atada a sí misma.

La libertad, esa que no tiene colores, ni patria,
esa que no tiene madre, ni hijos por los que sufrir,
ni etiquetas, ni precio, ni oportunidad, ni referencia.

¿Cuándo la libertad ha sido auténtica,
cuándo, si siempre han existido las cadenas?

Las cadenas de esta claridad mía
que me lo hace todo tan evidente,
mientras los sueños se desvanecen.
No tengo más que mirar por mi ventana
para observar que siempre pasean los mismos
todos idénticos y distintos
como una sospechosa ceremonia

Paisaje -

Me he prometido,
recorriendo laberintos distintos, y sonetos,
y música de antes,
entre pasos antiguos, y calles viejas,

Me he prometido
no volver a mirarte a los ojos de esa manera,
con piezas rotas, acumulada en tus iris
y en los míos.
Nunca más,
ya nunca más, amor, nunca más.

Me he prometido, ya viejo,
que me siento a veces, algunas veces viejo, y otras no sé yo,
me he prometido no soñar, mirando tu fotografía,
me he prometido pintar un PAISAJE nuevo a mi alrededor,
un lienzo intacto donde pintar mil caras,
y entre ellas me quedaré con una,
y con un pincel embadurnado en témperas, óleos, o acuarelas
le pintaré una sonrisa a aquella de la que me enamore.

Me he prometido romperme los adentros
donde me sienta preso, y procurar que el aire
inunde mis espacios por donde habitas, 
y como si reinventando arreglara algo,
lo haré, te lo prometo, si con ello te olvido.

Y en el olvido, amor, nacerá el espectáculo cambiante,
rotundo, ese que cambie mi PAISAJE para siempre,
y en el Siempre me quedo,
entusiasmado como un niño con zapatos nuevos,
mientras, que insensato,
me abstraigo mirando tu foto, y en tus ojos me quedo,
quizás pensando, que si de amor se muere, pueda estar muerto.

Aún así, yo te juro y te prometo,
si ambas cosas refuerzan mi palabra,
que de tus miradas me desharé,
y que de este lienzo nuevo,
que a trazos dibujo para mí, solamente para mí,
naceré un horizonte donde perderme
y con ello sueño, y en mi entelequia vuelo,
vuelo, con la magia druida
que le ofrece el corazón al camino.

Vuelo, amor, vuelo y en el vuelo imagino,
imagino el amor que veré pasar por mi ventana,
independientemente de que los cristales
me presten la visión necesaria,
porque ya he decidido dibujar mi PAISAJE,
ese que estreno hoy.


sábado, 28 de marzo de 2015

Ilusión -

No había nada sobre el suelo
más que inmundicia.

La casa estaba descuidada
como si el mundo no hubiera pasado
jamás por aquel lugar
como si no hubiese mundo.

Las cortinas de las ventanas 
no eran más que harapos desmembrados 
y lazos viejos y la cocina languidecía
sin comida alguna.

No existía murmullo de hogar
parecía que jamás había cruzado la puerta.
Una vieja se asomaba a la ventana
como esperando a alguien
y junto a la lumbre, una mujer joven
se calentaba las manos
ásperas, rudas, manos de tierra y paño.
La oscuridad del gesto era tan evidente.
La ilusión nunca pasó del umbral
esa que se necesita como agua
como el aire que te renueva 
y te desayuna cada día.

A pie de zaguán se escuchaba a un niño
curioso que se riera
que se riera incansablemente
rompiendo en cientos de trozos
aquella trampa triste.

Aquel niño reía
y el aire resplandecía a su alrededor
como una especie de milagro.
Mientras el crío, absorto en sí mismo
apretaba unos zapatos contra su pecho.

No eran pasos lo que auguraba
no era futuro en el presente
quizás se pareciera más a una amenaza.

Era más fuerte la ilusión
esa ilusión al sentirse bien
al sorprenderse persona importante.
Debió ser eso,
por su forma, por su empaque
por esa manera ingenua de reírse
de apretar sus zapatos nuevos
como los apretaba, con esa risa

y esa manera de sonreír. 


viernes, 27 de marzo de 2015

Esto, mi niña, debe ser amor, debe ser amor -

Esto, mi niña, debe ser amor,
debe ser amor.

Con esta prisa que se ocupa,
temible, de mis dedos
y con esta angustia, que se aloja
cómplice, sobre mi pecho
y en mis devaneos, sueño
con el sueño de tenerte.
Esto, mi niña, debe ser amor,
debe ser amor..                                        

Que no al deseo
que al deseo tremendo sucumbo
y de esta extraña cárcel yo surjo preso
y si las rejas son de tu piel,
yo te prometo sabor a cielos por volar,
yo te prometo…

Y en mi boca se diluirán el sabor
de esos miles de besos
siendo mis besos lo mejor de tu boca
y tu boca a la mía, y mi boca a tu boca
y en tus labios mis besos orillarán el mar. 

Me beberé, de un golpe, esa línea continua
que se resbala por el paralelo
que nos divide el texto y el contexto
de tiempo y espacio, de espacio y tiempo

Y yo, yo me niego a imaginar tus besos.

Esto, mi niña, debe ser amor,
debe ser amor.
   


jueves, 26 de marzo de 2015

La ceguera de la luz -

Y entonces el emoticono
no dejaba de lanzar estrellas al aire
al aire, estrellas brillantes
voluptuosas como gigantes
a mi alrededor, como una candela
hasta que surgieron fuera
de la pantalla de mi ordenador
colapsándome el espacio y la vida
y el cielo complejo que se apaga 
cada vez que enciendes la televisión
o abres la abertura peligrosa del análisis
o miras con miradas sin refugios ni papel
con ese miedo.

Aún así, el emoticono
no dejaba de lanzar estrellas,
un puñado de ellas, con intervalos
como el tic tac del tiempo.
Sin cesar, y las estrellas empezaron a acumularse
hasta que decidí prenderlas en mi pelo
y después un puñado de ellas
las posé suavemente en mi plato,
con recato, como a quien
le da miedo, ver lo que surge
y la infancia me golpeó de pronto
como un estrepitoso gong
con el recuerdo de un plato de sopa
con calor de madre en la cocina
mientras desde la vitrina me miraba ella.

Con tantas estrellas no supe que hacer
y las fui colocando por el piso
casi como una obligación
o con la intención inercial de sobrevivir a ellas.
Puede que fuese por eso.

Se recolocaron cuidadosamente
formado una alfombra por donde caminar
y de estrella a estrella
paseaba por el pasillo de este poema
mientras mi diadema de brillos y recapitulaciones
resplandecía en el cielo nuevo que la poesía
me regala, de vez en cuando,
sólo de vez en cuando.

Y alucinando ante tanto resplandor
del desayuno surgieron de dos en dos
regalándome la ceguera de esa luz
cuando ya no existían ni las tostadas ni el café
era un murmullo de luces que me fui bebiendo
lentamente, como una pócima, como un regalo,
como un puñado de besos que surgen
y se diluyen y se diluyen y surgen
las estrellas, todas ellas
con esa sensación de que estarán siempre
Y ahora, cada vez que vomito,
una estrella me refugia y me aprieta
me refugia y me aprieta.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Amistad --

Ponme sobre la mesa el menú de la vida
ponlo, no enrojezcas ni te acobardes
ponlo sobre la mesa
 y deja que nuestros paladares decidan
el sabor que necesitamos
de este inesperado ágape.

En un plato nos espera
una ración enorme de empatía
¡uhmmm, me gusta!
y ahí, sobre una bandeja lila
yace el criterio, amigo
ese que vamos a repartirnos a medias
justo antes de bebernos
el vino de unas cuantas sonrisas
y si no tienes mucha prisa, deja que me ría
por favor, deja que me ría.

Mientras, escucha, amigo
escucha el son, son, son
la música diluye las brumas, los delirios
estos que llevamos tatuados en los bolsillos
cuando en el fondo, al hurgar
encuentras, casi oculto, el tikec del tiempo.

La música lo desvanece, lo aniquila
y nosotros, (me río) bailamos a un ritmo diferente
entre post, enlaces, o cómo quieras llamarlo
a esto que el mundo llama red
Red de peces de colores que se encuentran
en el mar de las redes de este mar
donde las mareas andan revueltas
y revuelve al mismo son, la música y las amistades
y dando vuelcos, nos entrelaza y nos une.

Y no sostengas a medias tu copa
levántala al aire, que se sepa
que la vida nos regala la casualidad de un encuentro
y en ese mismo centro de la vida
la amistad hace milagros
amigo, hace milagros.

Apriétala con fuerza
cógela y bébete hasta el último sorbo
mañana volverá a estar llena, te lo prometo
por el secreto que devana el nudo
que nos ata a la maraña embaucadora
de la silenciosa sinfonía
que todos bailamos al mismo tiempo.
Así es.




sábado, 21 de marzo de 2015

Qué penita la vida… --*

Qué penita la vida,
se disipó, como agua, madre, como agua…
mientras dormía…,
por los engañosos espacios que se fraguan,
mientras dormía…,
mientras se quedaban las palabras
muchas, en mis labios,
muriéndose en el Siempre.
Tristes, todas, esas que ya no nos diremos nunca.

Qué penita la vida,
cuánto amor se ha quedado prendido
en las fauces del tiempo,
agobiándome el alma
como espuma de angustia
mientras ya nadie me querrá como tú,
nadie me mirará como lo hacías tú,
con ese ansia,
con esa generosidad con la que me mirabas…

Qué penita la vida,
como agua, madre, como agua,
se fue como agua…

Y por los caminos los besos descarriados,
los voy imaginando, desparramados todos,
solos y perdidos, como agua que se va…, como agua.
Que de tus labios cándidos y tiernos
ya no surgirán, solamente el sabor
que me inunda la cara,
Y yo me quedo huérfana de tu alimento…,
de ese alimento tuyo,
y es que en tu aliento iban todos los besos…

Árido, el jardín de mis encuentros,
árido, como un desierto,
como una sombra,
árido mi corazón, que, a pedazos de trocitos de besos,
se desencuentra, echándote de menos…

Qué penita la vida…, madre,
qué penita...





martes, 17 de marzo de 2015

Busco esas palabras -

Busco en mi infierno
las mejores palabras del mundo
para dejarlas prendidas en mi pelo
y que tú las acaricies
y las atrapes con fuerza
para que no decaigan
para que sigan prendidas en mi pelo.

Busco esas palabras
las más entrañables del mundo
las más amables, las más sensuales
para adosarlas, a un tiempo, a mis caderas
y tú las beses y las persigas
en el transito al abismo que escondo para ti.

Las busco en el edén 
donde se esconden las palabras
para que no las digas, ni las pronuncies
cuando rozo tus labios con mis dedos
con esa grata sensación
al saber que nos lo hemos dicho todo.

Y tú mi miras, y yo, yo te quiero, Manuel
y entonces vuelves a sentir que yo te quiero.


domingo, 15 de marzo de 2015

Los trazos ya pintados -

No me pidas el alma que te la entrego,
no me hables de soledades
que te dibujo un verso y lo prendo
al borde mismo de este abismo.

Y con lapiceros de cariño
bosquejo un camino de amapolas  
a la sombra de la realidad
de un mundo nuevo.

Lo dibujaremos a brocha gorda
para admirar por un rato
los trazos ya pintados.

No me pidas el alma
que de un pedazo de ella
ruego surja la danza,
el misterio druida
que esconden las palabras.

No me la pidas
que desgajo un trocito y te lo entrego
y te lo entrego entonces.





















Esta vida nueva...

De vuelta a la realidad
al aire que no se respira
a su sofá que sangra.

La cocina vacía
el espacio que rompe el desencanto
que me vuelve torpe
como el alma triste que me gobierna
loca por los pasillos opacos y las tardes grises
y las mañanas y en cada minuto
que recuerdo, cuerda, que se ha ido.

Y me crispo, y me rompo a ratos
mientras clavo en mi pecho
espadas de mimbre, de vidrios y cerámicas
de prendas y alhajas que duelen más que nunca
mientras de los cojines ladeados
sobresalen sus jardines y tus prosas.

Y las sombras felices
que se callan ahora
que no recitan poemas
ni dan besos, ni abrigan
y supuran el aroma concreto de su ausencia.

De vuelta, de vuelta
de vuelta a la vida que me espera
mientras me siento en el rincón
de esta vida nueva
mirando los recuerdos;
las escenas esquivas
los momentos, sus palabras
sus costuras, sus pinceles
y sus versos, su voz, sus consejos.

Y sus flores se secan
y sus campos se pierden
y su poema, y el sueño que se murió
en el mismo momento de su huida
mientras me quedo mirando
a su sofá, que sangra…

viernes, 6 de marzo de 2015

Solamente

Voy a dejar de ser abecedario
jamás volveré a ser poema
ni mariposa sobre hojas por estrenar.

No seré jamás canción
ni jugaré a hacer solitarios
con mi juego de naipes.

Se acabaron los rincones oscuros
los entresijos
los tacones guardados en el cajón
cuando las aceras reclaman
el sonido de su tac tac.

No volveré a ser poema
ni risa encapsulada, ni organigrama
ni la simpleza de una alucinación
no volveré a ser escritura
ni cuaderno, ni pintura
ni lienzo, no volveré a prestar un juramento
ni a posar desnuda
ni a posar jamás desnuda.

Haré otra vez el equipaje, para volar
volando entre las notas
que me propone el pentagrama
de mi adicción y entonces
como una marca rota
me brotaré rebelde sin enraizarme
mas que en mi propia finitud
solamente…