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lunes, 29 de diciembre de 2014

Un cuento eterno dormido en sus labios -

No existen las palabras
entre sus ojos y mis ilusiones,
mis ritmos y mis esperanzas.
No encajan unas silabas cualquiera,
ni siquiera un frase perfecta,
porque nada es comparable
con sus besos, los que voy guardando
bajo la piel de mujer entrada en años
mientras que en realidad juega una niña con ellos,
y los restriega fuerte contra su alma,
desnuda de cualquier otro sentimiento,
mas que sus abrazos y aquel arrope extraordinario
mientras, en la oscuridad de la noche,
sonaban sus palabras en un cuento.

Iba narrándome el futuro
en mi equipaje, bordándolo de horas
con hilos, los mejores que supo encontrar
en el cobijo amable de su almohada,
siendo el mejor lugar del mundo.
Ahora que se revuelven los tiempos,
ahora que observo de otro color el horizonte,
que su línea se vuelve difusa
con la fuerza de sueño que se rompe.

Ahora que el tacto es diferente
del roce de sus manos,
porque se alejan hacia el infinito,
como un rumor en una brisa inocente
y culpable de amor, mis sentimientos,
que por cobardes,
no son capaces de decirles lo que siento,
tan fuerte, tan palpable, tan intenso,
en este inconfundible laberinto.

Ahora que aún me enfrento a su regazo
con aquellos mismos miedos,
ahora que duele tanto el futuro,
ahora que los amaneceres son distintos,
más fríos, más inconstantes,
ahora sueño en soñar que es sólo un sueño
y que nunca me ha de faltar
su cuento narrado a mis oídos,
aquel que me gustaba tanto.