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martes, 11 de noviembre de 2014

Una lluvia de risas frente al Facebook --

¿Quién soy? una ola, fugada del mar, para saborear la mieles de las redes donde se siente envuelta, una sirena con cantos de poemas, con cantos de verdades envueltas en perfume de ondas, esas que desaparecen cuando se sumerge en el mar de vida, en esa continuidad que me mata y me oxigena al mismo tiempo.
¿Quién soy? un caleidoscopio de piezas perfectas donde igual encuentras maravillas, pero si lo sueltas, se desgaja y pierde la forma, el concepto y el prisma, y entonces todo desaparece.
¿Quién soy? un voz en off que desgarra un poema a cachos, una brisa suave a tu oído que te tranquiliza con ideas comprimidas en frases engañosas, un espejo ajeno que muestras las mil caras de las amapolas. Solamente soy esa espuma que nunca me alimento del espacio, porque si me acaricias se modifica mi alma; esa que se muere a gritos silenciosos.
¿Quién soy? una carreta por el camino, a la deriva de la vida misma, esta vida que debió ser aire, como a las mariposas, que debió ser mar, ser caracolas con susurros de agua… Debió ser papel y tinta, mi sangre, y quedarse siempre oculta en un poema, y evitar entonces esta vida loca que me malea; esta sangre eterna y el miedo ausente que siempre está presente como una constante y antigua letanía.
¿Quién soy? un puñado de letras que alimentan mi espíritu, una puñado de recuerdos, un presente de trinchera y una poesía a la que intento darle la vida suficiente.
¿Quién soy? Una lluvia de risas frente a mi portátil, una lluvia cálida, una lluvia intensa y paradójicamente inexistente, una amiga ausente y presente como el mismo miedo.
Pero qué bonito y gratificante cuando solamente soy lluvia de risas...