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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Nunca confíes en un poeta: juegan con la verdad al escondite y la manejan como marionetas, para dejarlas luego en su particular cajón de sastre. -

Cuando la vida no es suficiente,
cuando el aire me aprieta la garganta,
cuando no fluyen las rosas
y subo a tope el sonido de la música
aunque me estallen los oídos
porque recorren culebras por mis ojos.

Cuando todo no es más que espinas entre fotografías
que me golpean, y momentos que sangran
en otros las heridas que me salpican las manos,
rompiendo el jardín de colores en tonos agrios,
que redescubren, ácidas, las flores azabaches
que se esconden en las páginas del periódico.

Y resisto, en un intento loco de supervivencia,
intentando salir indemne del laberinto,
arrancando al cielo un jirón de su celeste vivo,
en el último momento, mientras yo muero.

Muero,
porque el suelo desaparece bajo mis pies,
no existe, dudando, ciertamente, si existió
y todo se reviste de verdad entre mentiras,
de mentiras entre verdades que se esconden.
Hipocresía en el mundo y en mi cara
de disfraces que pintan sonrisas que nunca lo son,
que realmente nunca lo fueron.

¡Todo es mentira cuando el mundo desaparece,
cuando te mueres por que desaparezca,
entre suspiros de responsabilidad a los que te aferras,
cuando la vida se descubre sin tapujos,
cuando sólo encuentras gris entre las palabras
y sólo quedan grises en las letras,
escondidas en las frases que envidias,
de donde ya no emerge el plata auténtico!

Todo se desmorona, se deshoja como una flor antigua,
cuando el peso es mayor que lo etéreo del alma,
entonces, cuando el aire me aprieta la garganta
y no me convencen las excusas ni los rincones cálidos,
ni los rincones cálidos siquiera,
entonces, cuando la vida no es suficiente,
y nada tiene sentido,
entonces lloro desesperadamente,
lloro y llorando vuelvo a sonreírme,
intentando no morirme de pronto
con la más leve brisa...