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sábado, 29 de noviembre de 2014

No soy más que un puñado de hojas… *


deja en el parabrisas de mi coche
un mensaje de hojas, el otoño.
Incapaz de tocar una sola de ellas
porque entonces dejaría sin esencia mi vehículo.

No soy nadie sin el rubor del viento
que me sopla al oído
sin las musas que todo me lo cuentan
no soy nadie sin las palabras justas
sin la coordinación de la equivalencia
que hace del cálculo el resultado exacto
en cada uno de mis versos.

No soy yo, ni mi nombre ni mi hacienda
nada tengo, ni poseo, ni centro mi deseo
si mi sangre deja de ser tinta.

No soy más que una danza intensa, y compulsiva
sobre un teclado oscuro y sistemático
que me oxigena, que me alimenta y me obliga
al mayor placer de la palabra.

No soy más que un puñado de hojas…