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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Las flores de la cadena de la felicidad --

Pasan los soles, y los truenos
los escaparates uno a uno
se encienden y se apagan los semáforos
inoportunos e inciertos como los ojos de gato

y arrancas el vehículo
siempre con el horario desbordado,
engañando a la prisa, como loca
rompiendo el equilibrio, y las noticias…
que no quiero pensar en las noticias.

Se escapan los días como en un laberinto
buscando siempre, andando voy,
la puerta de salida
pero entre tanto caos y tanta arritmia
a veces, no hay nada más grato
que el mensaje del amigo,
la frase que te anima, el comentario agradable
bajo las flores que le pediste esperanzada
de que continuara la cadena de la felicidad.

Y ese enlace que ha subido que lleva mi nombre
un detallazo para una aprendiz de poeta.

Pasaran las horas, las semanas, los años
pero en un momento dado de mi vida
en un instante cualquiera recordaré
que una vez se cruzó alguien
que me hizo sonreír,
aunque solo fuera un segundo entero.