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martes, 28 de octubre de 2014

Sin duda, el cierre o la modificación de E.N.C.E. ha sido decepcionante. Un paso más hacía el cierre de la propia Huelva. -


Sin duda, es imperdonable que las negociaciones no llegaran a buen puerto. Es decepcionante que el futuro de Huelva lo echen los poderosos a cara o cruz, sin valorar nada más que cifras, leyes y parafernalias que nada importan a los cientos de personas, miles, que se han visto afectada por este cierre impensable. 
Lo siento en el alma por todos aquellos que se han quedado afuera, a la aventura, en una Huelva afectada con más de 40% de paro. No sé cómo se saldrá de esta.
Al final parece que se han cumplido las expectativas de ofrecer a los mayores de 50 años un puesto razonable, aunque, por supuesto, con la nómina reducida, adaptada a los tiempos que corren, ajustándose a las leyes permisivas que se van imponiendo hasta que consigan hacer de esta España un asía-áfrica accesible y rentable. El tiempo lo dirá. La dignidad rueda como una gigantesca bola de nieve, y se lleva todo por delante. Pero hay que comer. Y ellos lo saben.
Mi situación se normaliza pero se deja mucho en el camino, un camino importante, arduo y logrado con muchos años de dejarse la piel. Mi situación se normaliza, pero yo nunca seré feliz en un mundo injusto. Lo siento en el alma por aquellos que hoy sufren porque los poderosos no son conscientes de lo que supone la pérdida de un empleo, el abocamiento al abismo que propone esta sociedad que se desploma como un castillo de naipes, y que solamente arrasa a la sociedad trabajadora, mientras los poderosos lo son más, y los ricos se enriquecen a costa de las lágrimas de aquellos que pasan de ser de clase media holgada a clase media ahogada en la desesperación. Sólo añadir que PODEMOS.