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sábado, 25 de octubre de 2014

Sembrando estrellas --

 A mi amigo Justo


Puzzle de mil piezas:
el alma, la mente, la luz
la torpeza, la inteligencia;
un puzzle que entre sus manos
ha moldeado muchas veces
como soldado luchando
en todas y tantas guerras.

Puzzle de ilusiones, pereza
de intención y obediencia.
Mientras, como un guerrero valiente
ganaba su recompensa:
las estrellas, siempre las estrellas…

Como parto, como se pare al hijo
como se acoge al hijo
que se abraza y se aconseja
sembrando en el fuero
del camino que espera.

Así fue su recorrido
una vez y otra
como una interminable rueda
se fue el niño ilusionado
cerrando tras de sí las puertas.

Tertulia, entonces, de sentimientos
en su corazón, que viajaban
hasta las entrañas del alma
asumiendo las despedidas,
con el anuncio metódico de caritas nuevas.

Y nuevas ilusiones esperando.
Y nuevo compromiso, y nueva siembra
agazapada, como un puñado de estrellas.
Esas estrellas de las que hablábamos….

Y como las gotas de lluvia
que golpeaban insistentes
en aquellos inviernos
sobre las ventanas de su aula
mientras se daba entero
se cimbrea su corazón ahora
con un daño agradable
pero a la vez lacerante y esquivo:
el tiempo se fue despacio quizás
pero demasiado rápido, como si jugara.
Se acabaron las cifras,
esos momentos que nunca volverán,
las charlas, las risas,
las ecuaciones y las palabras.

En un rincón de la clase
abandonará sus armas,
desarmado y consciente
de haberlo dado todo
entre tantas batallas,
y siembras, y entusiasmo
y compromiso:
su vida, al fin y al cabo.

Aunque volverá esa sensación…,
como aquellas gotas de lluvia
que golpeaban los cristales de aquellas ventanas
volverá a su recuerdo 
ese murmullo de niños
que disfrutó tantas veces
en aquella aula callada.