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martes, 28 de octubre de 2014

La vida amenazante, nos vuelve a dar una tregua. No acerca aun más, en lugar de cumplir la amenaza de alejarnos. Nos permite respirar de otra manera -

En mis labios tu boca de elixir expectante,
de aire, agua, luz, alcohol y locura.
En mi boca tus labios
y el sueño de quedarte, de quedarte…
junto a mí
otros fugaces treinta y tres años.

Si te quedas amor
yo te prometo
que del cielo del aire
con la papiroflexia de mi alma
construiré un mundo solamente para los dos
donde la realidad chocante no exista:
una quimera ilusionante, quizás,
dos corazones locos,
latiendo a un ritmo diferente.

Con la papiroflexia de mi alma,
en nuestra habitación,
pintaré un cuadro blanco,
y azul, y rojo como la sangre,
un lienzo auténtico,
pintaré un barco amplio
con velas de jirones de sueños,
pintaré un mar enorme, donde navegar,
un sol, y unas nubes con que refugiarnos,
y en la noche, Manuel, llenaré la oscuridad
de poemas, y el cielo de cometas y estrellas que
iluminen las sombras de los recovecos de alma.

Le arrancaré un mundo nuevo a la esperanza,
te lo prometo,
con el pincel auténtico de mi boca,
con las palabras…
y el barniz del sudor de las lágrimas,
lo convertiré, con magia, en el combustible
necesario para que el tiempo se nutra
y nos arrope, y descanse a un lado
en el rincón amenazante que se esconde tras la puerta.

Por quedarte a mi lado, por quedarte…
Por hacer música en mi pelo,
para que la paz se duerma en mis cabellos
mientras me mecen tus dedos en los rizos del recurso de quererme.

Por quedarte a mi lado, por quedarte.
Romperé de un único golpe el cristal empañado de los años
y volveré a ser, a tus ojos, aquella adolescente, bruja
que consiguió con su escoba el sortilegio.