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miércoles, 8 de octubre de 2014

La cara de la vida no tiene ojos --*


A
hora es demasiado tarde, Vida
es tarde tantas veces…
ahora que la ingenuidad se me quedó dormida
en las alas del puente colgante que me embaucó
lamiéndome a oscuras las heridas.

Ahora que mis lágrimas sólo son suspiros
cansados, que seca el viento
aburrido de secarme las lágrimas.

Y se aburre y se va….
y yo le pido que vuelva
y me abandona.
y todo es inútil, tantas veces inútil…
Ahora, Vida, que todo está perdido
te vi bien la cara, y tu cara no tiene ojos
sólo cuencas oscuras y abismos…
y un fusil escondido
que espera dar tiros de guerra.

Ahora que el arrojo se tambalea
frente al sueño que muere sin nacer
el sueño que muere embrión de historia
para quedarse sólo en la memoria
de la parte de mi alma
que está huida y en busca y captura.
Y tú te niegas, Viento
a secarme las lágrimas tristes que me quedan
a robarme las huellas del crimen
que me acosan al levantarme
y se enclaustran en mi piel al mediodía
que en la tarde se disfrazan
como un teatro ambulante
y en la noche se olvidan de ti, Vida
en el sueño amable que me ofrece
el mágico hueco del abrazo
del compañero amante que mece mi miedos
y me besa caliente
como una magdalena jugosa
frente a una chimenea atractiva
en la media madrugada del más frío invierno…
Así me besan, Vida, pero no es suficiente…
Él, él me da su cariño
como muestra de agradecimiento
por haberle bordado un camino
que realmente nunca existió,
más que la aventura de vivirlo.
Y por eso, por tanto y todo
me arranco las lágrimas
que el viento se niega
a borrarme las huellas…
y me dejas desnuda frente a mis cicatrices
para vestirme luego con usura
y que el mundo me mire distraído
y todo siga igual de maquillado
frente a la locura que me provoca
recrearme en tu cara sin ojos
con el gesto ausente de la muerte
con la oscuridad temible de mi miedo
que es más fuerte que yo
mientras tú, Vida, te quedas absorta,
mirándome…