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martes, 17 de junio de 2014

Se me fue una b -

       
 Puede ocurrirle a cualquiera. Pues, sí, se me fue una b, y acostumbrada a que el corrector me avise cuando le doy a la tecla equivocada, pasó lo que pasó, y, coloqué un baso en lugar de un vaso simple, de sólo un vaso. En esté caso, claro está, el corrector  se mantuvo callado, con esa risita mala, como diría Juan Ramón Jiménez de su Fernandillo.

Como la bergüenza sueña con ser más evidente,

por escondida,

como las benas, por amplias e importantes,

como el bicario, por sentirse presente,

como la bictoria, puede pensarse más elogiada,

como la Nochevuena, más ausente,

por ser noche en definitiva.

como mi baso, por ser de tubo, más altivo,

se quiso erigir, significándose.

No puedo imaginar
lo que puede esconderse en mi novela,
quizás por sentirse diferente,

porque mi alma, que es distinta, vagabundea

oculta en cada rincón de cada letra,

cansada de estar siempre expuesta y afligida,
necesita entonces la b como recurso,
la v la menosprecia por díscola y abierta.  

Y, sin embargo, a la b, por tener más cabida,

la presiente más cómoda.

Por eso, esta tarde, se ha colado,
acostumbrada, sin permiso,
y, además, te espera, caprichosa,

en la pagina 258 para más INRI.

Qué si mi novela no te gusta,

como buena pesimista

me quedo con el lado positivo

de que entonces no pasaré la vergüenza...


Y no me negarás que en esta tesitura,

arrastramos ambos la penitencia, 

yo por herida y tú por exigente.

Por eso te pedí que fueras venebolente, por favor,

que lo escribo con vb  por no haberme atendido

en mi rogatoria.

Aunque, al fin y al cabo, ha sido una experiencia.

Nos vamos conociendo ¡que remedio!

SI LA VERDAD NO TIENE DONDE ESCONDERSE.


Y no te quepa la menor duda

que de herida paso a estar agradecida,

porque jamás volveré a dar a un vaso tal licencia.

Ni, por supuesto, buscaré otra letra donde esconderme,

para no regalarte mi transparencia.
Y, además, como advertencia,
no volverás a contemplarme nunca tan desnuda,

que me das más pudor

que verme en la obligación de ser nudista.