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domingo, 22 de junio de 2014

La ingenua ilusión --

     
Sus dedos entrelazados
en el lazo azul de mi vestido.
Juega, lo acaricia, lo malea
atrayéndome por inercia hacia sí.
Imaginando el vuelo
en el marco rosado de mis labios
pintando amor y deseo
entre conquista y reconquista;
en su paleta de pintor, colores claros
con el ritmo del preso que no tiene prisa.
Su mirada ingenua y rota, cuerda y loca
me sumerge en mar de olas 
del rompiente primario
al que ganas y pierdes en la batalla
en la que mueres y sobrevives
al sentir el sentido que incita a vivir.”


Apoyada en el alféizar de mi ventana
con la perspectiva que me regala el tiempo
se abre bajo mis pies
el precipicio inmenso del pasado
los recuerdos donde todo confluye
en un caos penoso e imperfecto.
Me emociono al recordar
el intenso sabor de la esperanza
atropellando mi garganta
al ir tejiendo una vida ideal
como encajes de hilos trenzados
con la belleza abstracta e impoluta
que se esconde en los sueños.

Todo fluye, cambia, evoluciona y cae.
Mi cerebro se abruma y reconcome:
“tu energía, tu amor y tu cariño
a cachos lo regalaste"
Todo se transforma, como el río
que se precipita en su lecho
y  desvanece el sueño
que se diluye a golpes contra el mar.

Se escaparon sin querer entre mis dedos
las horas, los minutos, los momentos
los lienzos que pintamos con esmero
fueron tomando gris y oscureciendo.

El color del cielo ya es distinto, el olor a tierra
el sabor del viento que reclama realidad,
realidad que sólo dura un momento
que se pierde en el pozo de los tiempos
sin poder ya nunca regresar.


Apoyada en el alféizar de mi ventana
me niego a hurgar en el abismo oscuro
que se abre ajeno y sólo quiero recordar,
sus dedos entrelazados
en el azul celeste del lazo
de mi vestido azul.


                                                                            
      
              No es, como parece, un  canto  al  amor,  sino a la esperanza, y sobre todo a la
         ingenua ilusión que se tiene cuando eres joven y puedes permitirte ese lujo.
             Es  un  reencuentro  con  el  recuerdo  de  aquella sensación que disfrutábamos
        cuando  creíamos   que  el   mundo  nos  esperaba  como  protagonista, en vez de 
       simple atrezo del engranaje en el que nos movemos por la simple inercia del tiempo.

2010